martes, 8 de febrero de 2011

"La naranja mecánica" de Anthony Burgess

"Teníamos los bolsillos llenos de dengo, de modo que no había verdadera necesidad de crastar un poco más, de tolchocar a algún anciano cheloveco en un callejón, y videarlo nadando en sangre mientras contábamos el botín y lo dividíamos por cuatro, ni de hacernos los ultraviolentos con alguna ptitsa tembleque, starria y canosa en una tienda, y salir smecando con las tripas de la caja. Pero como se dice, el dinero no es todo en la vida."
 
Quién no habrá visto ya este gran clásico del cine...pero muy pocos han leído el libro. Hoy me gustaría adentrarles en él:

El libro se publicó por primera vez en 1962. Está divido en tres partes de siete capítulos cada una, es decir, veintiún capítulos. Veintiún capítulos que representan el símbolo de la madurez humana (ya que antes se alcanzaba la mayoría de edad a los 21). El autor parte de los 21 como su símbolo y completo significado de la obra aunque en Norteamérica nunca fue publicada completa ya que el editor de Nueva York no quiso publicar el último. Sucedió que el resto del mundo recibió sus ejemplares a través de Gran Bretaña y por eso la mayoría de las versiones tienen los veintiún capítulos, pero cuando Stanley Kubrick rodó la película siguió la versión norteamericana y suprimió el último capítulo de la historia dejándola incompleta, creando un mensaje contrario al del autor.

En el libro el protagonista, Alex, al que todos ya conocen, en el vigésimo capítulo crece unos años. Acaba por aburrir la violencia y crea una familia. Desea un futuro distinto. La delincuencia y la violencia suelen ser una prerrogativa de la juventud, a medida que pasan los años todos sentimos la necesidad de tener algo en la vida y asumir ciertas responsabilidades acordes con nuestra edad. Y esto es lo que quería plasmar el autor del libro; el desarrollo natural del hombre en la sociedad; el proceso y curso natural de las personas. Demostrar que todo el mundo puede cambiar, y sobre todo, ofrecerle al lector una transformación moral y el completo desarrollo del personaje, como sucede en todas las novelas. En la película no ocurre eso, en la película entendemos que Alex no ha cambiado su naturaleza y va a seguir delinquiendo, a pesar de las terapias y la rehabilitación. Asume de nuevo la recuperación de una voluntad libre y violenta. Por eso dice el autor "cuando una obra de ficción no consigue mostrar el cambio, cuando sólo muestra el carácter humano como algo rígido, pétreo, impenitente, abandona el campo de la novela y entra en la fábula o la alegoría. La Naranja norteamericana o de Kubrick es una fábula; la británica o mundial una novela.


Por ello el autor desprecia el cambio realizado en su novela ya que para él su obra representa la elección moral del hombre. Lo importante según él "es la elección moral. La maldad tiene que existir junto a la bondad para que pueda darse esa elección moral" (...) Si sólo puede actuar bien o solo puede actuar mal, no será más que una naranja mecánica" mientras que en la película solo te queda un sabor: el de la violencia.

El libro está escrito en idioma nadsat, una versión rusificada del inglés. Cuesta bastante de entender, tienes que estar la mayoría de veces mirando el vocabulario al final del libro para entenderlo, pero merece la pena, siempre a mi humilde entender. 

El significado del título "naranja mecánica" proviene de lo ya expresado: el autor se refería a la aplicación de una moralidad mecánica, "a un organismo que rebosa de jugo y dulzura".

Como todos conocen ya la película, ahora queda a disposición del autor su propia reflexión y el final que más le guste...

Trailer de la novela "El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas" de Haruki Murakami

jueves, 20 de enero de 2011

"Siete crímenes casi perfectos" por VVAA

¿Cómo actúan los criminales? ¿Qué piensan? ¿Cómo logra la policía atraparlos?

Este libro es un recorrido por los casos más famosos de asesinos en serie que ha habido en España. Entre ellos encontramos el novio de la muerte", "el mataviejas", "Nanysex", Gustavo Romero Tercero, "el depredador itinerante, "el francotirador" y la envenenadora de Melilla.

Los autores nos muestran el modus operandi de cada verdugo, los pensamientos que les conducían a tales acciones, cómo conseguía la policía atraparles y las sentencias condenatorias de los jueces y tribunales que les juzgaron.


Un libro para los amantes de la novela negra, pero esta vez real y escalofriante.


lunes, 3 de enero de 2011

Fragmento de la semana

" Desde su regreso al pozo, para no perturbar su espíritu, trató de no leer el diario. Pasada una semana, ya no tuvo deseos de leer. Después de un mes, casí había olvidado que existían cosas tales como el periódico. Cierta vez encontró la reproducción de un grabado, El infierno de la soledad, y la observó con curiosidad. Se trataba de un hombre flotando inestable en el aire, con sus ojos abiertos por el terror, pero el espacio que lo rodeaba, lejos de ser vacío, era una serie de sombras semitransparentes de muertos que impedían cualquier movimiento del hombre. Los muertos, cada uno con diferente expresión, parecían empujarse unos a otros mientras hablaban incesantemente al hombre. ¿Por qué razón eso era El infierno de la soledad? En aquel momento pensó que se habían equivocado al poner el título; ahora podía entenderlo. La soledad es una sed que la ilusión no satisface. "

(La mujer de la arena - Kobo Abe)

Poema de la semana

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.



(Pablo Neruda: Puedo escribir los versos más tristes esta noche.)

sábado, 25 de diciembre de 2010

"Padres e hijos" de Franz Kafka

"Padres e hijos" es una recopilación de escritos de Franz Kafka donde aparece representada de forma más explícita la figura de su padre, fuente de inspiración del autor por ser su padre uno de sus mayores temores y traumas, el núcleo simbólico y el alma de su literatura.

Kafka había previsto reunir tres textos suyos -"El fogonero", "La metamorfosis" y "La condena"- bajo el título común de Los hijos pero finalmente nunca llegaron a publicarse juntos y esta editorial ha decidido unir La condena y otros seis textos en torno a las relaciones entre Kafka y su padre: "El mundo urbano", "Barullo", "Once hijos", "Carta al padre", "Regreso al hogar", y "El matrimonio".

Para una mayor comprensión de estos textos -y para todos los que forman la bibliografía de Kafka- es recomendable leer primero "Carta al padre", la carta que Franz escribió a su padre mostrándole sus sentimientos y donde a través de ella podemos descifrar todo su mundo literario; todas las metáforas alegóricas que existen en sus cuentos las encontramos en este texto de forma real. Creo que los que consideran a Kafka tan complicado y absurdo es porque no saben encontrar el trasfondo de su historia, pero sus cuentos no son más que el reflejo de su alma y de todo su mundo interno. En Carta al Padre su mundo queda totalmente al descubierto, Kafka se desnuda por fin y a través de ella entendemos el sentido de todas sus obras.

Me gustaría extenderme sobre "Carta al padre" porque es la que nos abre los ojos: "Querido padre: no hace mucho me preguntaste por qué te tengo miedo. Como de costumbre no supe qué contestarte; en parte, precisamente, por el miedo que te tengo (...) porque, aun escribiendo, el miedo y sus consecuencias me atenazan al pensar en ti." Así empieza la carta al padre, expresando el autor el miedo que siente hacia su padre, porque com veremos más adelante, lo considera un tirano que ha sido incapaz de comprenderle. Kafka le reprocha a su padre que aunque le haya dado todas las comodidades nunca le brindó lo más importante para él: la comprensión

Entendemos que la relación padre-hijo está basada en una relación de reproches y Kafka pide "una especie de paz, no una suspensión, pero sí una suavización de tus incesantes reproches". Pero los reproches son mútuos: "Durante toda tu vida has trabajado duro, lo has sacrificado todo por mí, en consecuencia, yo he vivido "con todas las comodidades" (...) no has exigido gratitud, conoces "la gratitud de los hijos", pero sí, al menos, algún acercamiento, alguna muestra de simpatía; en lugar de ello, siempre me he ocultado de ti, en mi habitación, con libros, con amigos alocados, con ideas excéntricas; jamás te he hablado con franqueza (...) El reproche de su padre es el alejamiento de su hijo y la respuesta de Kafka: la frialdad y la incomprensión de su padre.

Hay un factor importante que debemos resaltar porque aparece en toda la literatura de Kafka y es el fracaso al matrimonio que él achaca también a su padre: "(...) en estos intentos se concentraban por un lado todas las fuerzas positivas de que disponía; por otro lado, también en ellos se reunían con verdadero encono todas las fuerzas negativas que he descrito como un resultado concominante de tu educación, es decir, la debilidad, la falta de confianza en mí mismo, la conciencia de culpa, y tendían literalmente un cordón entre yo y el matrimonio."                                                                                         

Muchos críticos califican a Kafka de exagerado por el hecho de que achaque a su padre el fracaso de su matrimonio debido a sus incesantes reproches pero yo entiendo que va más allá por el hecho de la inseguridad que su padre creó en él a lo largo de su vida. Kafka mismo dice: "aunque hubiese crecido completamente libre de tu influencia, tampoco habría podido llegar a ser la persona que tú habrías deseado. Probablemente me habría convertido a pesar de todo en un ser débil, medroso, vacilante, inquieto (...) Habría sido feliz de tenerte como amigo, como jefe, tío, abuelo e incluso como suegro. Sólo como padre, justamente, has resultado demasiado fuerte para mí.  Y unas páginas mas adelante expresa: "Cuando yo me ponía a hacer algo que no te gustaba y amenazabas con el fracaso, el respeto a tu opinión era tan grande, que el fracaso era inevitable. (...) Perdí la confianza en mis propios actos. Me volví inconstante, indeciso. Cuanto más crecía, mayor era el material que podías oponerme como prueba de mi nulidad". Kafka había perdido la confianza en sí mismo, que fue sustituida por un infinito sentimiento de culpa.

También le reprocha la forma de educación de su padre: la dureza, los gritos y la cólera; la superioridad, la tiranía "desde tu butaca gobernabas el mundo." Tu opinión era justa; cualquier otra era disparatada, extravagante, absurda." La incomprensión y la desaprensión y a partir de ahí Kafka dividía su mundo en tres partes: en la primera vivía yo, el esclavo, bajo unas leyes creadas exclusivamente para mí y a las que, por añadidura, sin saber por qué, nunca podía obedecer del todo; luego, en un segundo mundo, a una distancia infinita del mío, vivías tú, ocupado en el gobierno, en dar órdenes y en enfurecerte cuando no eran cumplidas, y finalmente había un tercer mundo donde vivía el resto de la gente, felices y libres de órdenes y de obediencia."

El autor se veía cohibido y oprimido y a causa de eso él mismo dice "perdí la facultad de hablar. Es probable que, de todos modos, no hubiese llegado a ser un gran orador, pero sin duda habría dominado el lenguaje fluido, habitual entre la gente. No obstante, ya muy temprano me prohibiste hablar; tu amenaza: "¡No te atrevas a replicarme!", y tu mano alzada al proferirla, son dos cosas que me acompañan desde siempre.(...) adquirí una forma de hablar entrecortada, balbuciente, pero incluso eso te parecía excesivo, y acababa por callarme, al principio quizá por obstinación, y después porque no podía ni pensar ni hablar en tu presencia." Aunque gracias a ello Kafka desarrolla la capacidad para escribir "me sentía a salvo escribiendo, podía respirar" (...) "Mis escritos trataban de ti; en ellos exponía las quejas que no podía formularte directamente".

En toda la carta se expresa la fortaleza del padre y la debilidad del hijo. Kafka se siente como un insecto al lado de su padre y quizá de eso se deriva su obra "La metamorfosis" donde el padre es quien le persigue, le excluye y le atormenta reconociéndole como a un insecto que produce malestar y estorbo en lugar de reconocerle como a su verdadero hijo. En "La metamorfosis" aparece, en forma literaria, una persecución de Gregor Samsa por parte de su padre que aparece en los mismos términos en esta carta: "También me horrorizabas cuando corrías profiriendo gritos alrededor de la mesa, persiguiendo a uno de nosotros(...)"



Para no extenderme más dejo al propio lector el análisis de los demás escritos contenidos en esta obra que le serán totalmente comprensibles después de haber leído "Carta al padre", la obra esencial de Kafka, a mi modo de ver, por ser a través de ella que comprendemos todo su mundo literario. Quien siga llamando Kafkiano a lo absurdo peca de ignorancia.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

"El capitán Alatriste" de Arturo Pérez Reverte

"Lo cierto es que los treinta y uno se quedaron allí abandonados a su suerte, entre reniegos, por vidas de y votos a tal, rodeados de holandeses dispuestos a vengar el degüello de sus camaradas. (...) Y para que se hagan la idea vuestras mercedes, sólo dos españoles consiguieron regresar a la otra orilla cuando llegó la noche. Diego Alatriste era uno de ellos, y como durante toda la jornada había mandado la tropa -al capitán de verdad lo dejaron listo de papeles en la primera escaramuza, con dos palmos de acero saliéndole por la espalda-, se le quedó el mote, aunque no llegara a disfrutar de ese empleo. Capitán por un día, de una tropa sentenciada a muerte que se fue al carajo vendiendo cara su piel, uno tras otro, con el río a la espalda y blasfemando en buen castellano. Cosas de la guerra de Flandes. Cosas de España."

Quién no ha oído hablar ya del capitán Alatriste, la historia de un soldado que combatió en los tercios viejos de Flandes y que malvivió como espadachín a sueldo en Madrid del siglo XVII. 

Allá por el año 1621 Alatriste participa en la batalla de la Montaña Blanca junto a Lope Balboa, quien morirá luchando. Íñigo Balboa, su hijo, que se convertirá en el servidor de Alatriste, será quien nos narre su historia. Nos lo describe así: "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente.(...) Cuando lo conocí malvivía en Madrid, alquilándose por cuatro maravedís en trabajos de poco lustre, a menudo en calidad de espadachín por cuenta de otros(...) Tenía mucha destreza a la hora de tirar de espada, y manejaba mejor, con el disimulo de la zurda(...) Recuerdo que cuando entré a su servicio había transcurrido poco tiempo desde su regreso de Flandes(...)lo escuchaba por las noches, desde mi jergón, pasear arriba y abajo por su cuarto, incapaz de conciliar el sueño."


Íñigo nos conduce también por la España de la época, nombrada más adelante como siglo de oro, recordándonos a personajes como Francisco de Quevedo que cobran vida dentro de la historia.

Un día, Alatriste recibe un trabajo de un hombre desconocido y, es más, enmascarado que le pide dar un escarmiento a dos hombres que van de paso por Madrid. Cuando éste se marcha aparece otro hombre pidiendo que les mate por una recompensa mayor. Alatriste, dispuesto a acabar con la vida de esos dos hombres duda en el momento en que uno de ellos pide clemencia para su compañero. Los esquemas de Alatriste se derrumban, pues en su búsqueda vienen preguntas e interrogantes y hechos que no cuadran después de conmoverse enormemente por la súplica de clemencia del extranjero. Alatriste se enfrenta a Malatesta, el italiano que le acompaña en este trabajo para que no les mate y poder aclarar el asunto.

Alatriste, sabiendo que su desobediencia traerá consecuencias, decide refugiarse en casa de su amigo, el conde de Guadalmedina donde allí descubrirá que aquellos a quienes ha intentado matar son el marqués de Buckingham y el Príncipe de Gales, futuro Carlos V, que están en Madrid para pedir la mano de una hermana del Rey Felipe IV. El encargo provenía del fraile Bocanegra perteneciente al tribunal de la santa inquisición.

Alatriste es asaltado en varias ocasiones, donde también interviene Íñigo para salvarle el pellejo y finalmente termina en presencia del conde duque de Olivares, quién consigue liberarlo.


El capitán Alatriste es una novela de aventuras ambientada en la España del siglo de oro, una España corrupta y en decadencia, tal como la describe Íñigo, pero donde a veces los valores pesaban más que cualquier otra cosa. Donde las afrentas eran respondidas y como decía Francisco de Quevedo: "No queda(ba) sino batirnos".