¿Cómo actúan los criminales? ¿Qué piensan? ¿Cómo logra la policía atraparlos?
Este libro es un recorrido por los casos más famosos de asesinos en serie que ha habido en España. Entre ellos encontramos el novio de la muerte", "el mataviejas", "Nanysex", Gustavo Romero Tercero, "el depredador itinerante, "el francotirador" y la envenenadora de Melilla.
Los autores nos muestran el modus operandi de cada verdugo, los pensamientos que les conducían a tales acciones, cómo conseguía la policía atraparles y las sentencias condenatorias de los jueces y tribunales que les juzgaron.
Un libro para los amantes de la novela negra, pero esta vez real y escalofriante.
jueves, 20 de enero de 2011
lunes, 3 de enero de 2011
Fragmento de la semana
" Desde su regreso al pozo, para no perturbar su espíritu, trató de no leer el diario. Pasada una semana, ya no tuvo deseos de leer. Después de un mes, casí había olvidado que existían cosas tales como el periódico. Cierta vez encontró la reproducción de un grabado, El infierno de la soledad, y la observó con curiosidad. Se trataba de un hombre flotando inestable en el aire, con sus ojos abiertos por el terror, pero el espacio que lo rodeaba, lejos de ser vacío, era una serie de sombras semitransparentes de muertos que impedían cualquier movimiento del hombre. Los muertos, cada uno con diferente expresión, parecían empujarse unos a otros mientras hablaban incesantemente al hombre. ¿Por qué razón eso era El infierno de la soledad? En aquel momento pensó que se habían equivocado al poner el título; ahora podía entenderlo. La soledad es una sed que la ilusión no satisface. "
Poema de la semana
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
mi alma no se contenta con haberla perdido.
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.
(Pablo Neruda: Puedo escribir los versos más tristes esta noche.)
sábado, 25 de diciembre de 2010
"Padres e hijos" de Franz Kafka
"Padres e hijos" es una recopilación de escritos de Franz Kafka donde aparece representada de forma más explícita la figura de su padre, fuente de inspiración del autor por ser su padre uno de sus mayores temores y traumas, el núcleo simbólico y el alma de su literatura.
Kafka había previsto reunir tres textos suyos -"El fogonero", "La metamorfosis" y "La condena"- bajo el título común de Los hijos pero finalmente nunca llegaron a publicarse juntos y esta editorial ha decidido unir La condena y otros seis textos en torno a las relaciones entre Kafka y su padre: "El mundo urbano", "Barullo", "Once hijos", "Carta al padre", "Regreso al hogar", y "El matrimonio".
Para una mayor comprensión de estos textos -y para todos los que forman la bibliografía de Kafka- es recomendable leer primero "Carta al padre", la carta que Franz escribió a su padre mostrándole sus sentimientos y donde a través de ella podemos descifrar todo su mundo literario; todas las metáforas alegóricas que existen en sus cuentos las encontramos en este texto de forma real. Creo que los que consideran a Kafka tan complicado y absurdo es porque no saben encontrar el trasfondo de su historia, pero sus cuentos no son más que el reflejo de su alma y de todo su mundo interno. En Carta al Padre su mundo queda totalmente al descubierto, Kafka se desnuda por fin y a través de ella entendemos el sentido de todas sus obras.
Me gustaría extenderme sobre "Carta al padre" porque es la que nos abre los ojos: "Querido padre: no hace mucho me preguntaste por qué te tengo miedo. Como de costumbre no supe qué contestarte; en parte, precisamente, por el miedo que te tengo (...) porque, aun escribiendo, el miedo y sus consecuencias me atenazan al pensar en ti." Así empieza la carta al padre, expresando el autor el miedo que siente hacia su padre, porque com veremos más adelante, lo considera un tirano que ha sido incapaz de comprenderle. Kafka le reprocha a su padre que aunque le haya dado todas las comodidades nunca le brindó lo más importante para él: la comprensión.
Entendemos que la relación padre-hijo está basada en una relación de reproches y Kafka pide "una especie de paz, no una suspensión, pero sí una suavización de tus incesantes reproches". Pero los reproches son mútuos: "Durante toda tu vida has trabajado duro, lo has sacrificado todo por mí, en consecuencia, yo he vivido "con todas las comodidades" (...) no has exigido gratitud, conoces "la gratitud de los hijos", pero sí, al menos, algún acercamiento, alguna muestra de simpatía; en lugar de ello, siempre me he ocultado de ti, en mi habitación, con libros, con amigos alocados, con ideas excéntricas; jamás te he hablado con franqueza (...) El reproche de su padre es el alejamiento de su hijo y la respuesta de Kafka: la frialdad y la incomprensión de su padre.
Hay un factor importante que debemos resaltar porque aparece en toda la literatura de Kafka y es el fracaso al matrimonio que él achaca también a su padre: "(...) en estos intentos se concentraban por un lado todas las fuerzas positivas de que disponía; por otro lado, también en ellos se reunían con verdadero encono todas las fuerzas negativas que he descrito como un resultado concominante de tu educación, es decir, la debilidad, la falta de confianza en mí mismo, la conciencia de culpa, y tendían literalmente un cordón entre yo y el matrimonio."
Entendemos que la relación padre-hijo está basada en una relación de reproches y Kafka pide "una especie de paz, no una suspensión, pero sí una suavización de tus incesantes reproches". Pero los reproches son mútuos: "Durante toda tu vida has trabajado duro, lo has sacrificado todo por mí, en consecuencia, yo he vivido "con todas las comodidades" (...) no has exigido gratitud, conoces "la gratitud de los hijos", pero sí, al menos, algún acercamiento, alguna muestra de simpatía; en lugar de ello, siempre me he ocultado de ti, en mi habitación, con libros, con amigos alocados, con ideas excéntricas; jamás te he hablado con franqueza (...) El reproche de su padre es el alejamiento de su hijo y la respuesta de Kafka: la frialdad y la incomprensión de su padre.
Hay un factor importante que debemos resaltar porque aparece en toda la literatura de Kafka y es el fracaso al matrimonio que él achaca también a su padre: "(...) en estos intentos se concentraban por un lado todas las fuerzas positivas de que disponía; por otro lado, también en ellos se reunían con verdadero encono todas las fuerzas negativas que he descrito como un resultado concominante de tu educación, es decir, la debilidad, la falta de confianza en mí mismo, la conciencia de culpa, y tendían literalmente un cordón entre yo y el matrimonio."
Muchos críticos califican a Kafka de exagerado por el hecho de que achaque a su padre el fracaso de su matrimonio debido a sus incesantes reproches pero yo entiendo que va más allá por el hecho de la inseguridad que su padre creó en él a lo largo de su vida. Kafka mismo dice: "aunque hubiese crecido completamente libre de tu influencia, tampoco habría podido llegar a ser la persona que tú habrías deseado. Probablemente me habría convertido a pesar de todo en un ser débil, medroso, vacilante, inquieto (...) Habría sido feliz de tenerte como amigo, como jefe, tío, abuelo e incluso como suegro. Sólo como padre, justamente, has resultado demasiado fuerte para mí. Y unas páginas mas adelante expresa: "Cuando yo me ponía a hacer algo que no te gustaba y amenazabas con el fracaso, el respeto a tu opinión era tan grande, que el fracaso era inevitable. (...) Perdí la confianza en mis propios actos. Me volví inconstante, indeciso. Cuanto más crecía, mayor era el material que podías oponerme como prueba de mi nulidad". Kafka había perdido la confianza en sí mismo, que fue sustituida por un infinito sentimiento de culpa.
También le reprocha la forma de educación de su padre: la dureza, los gritos y la cólera; la superioridad, la tiranía "desde tu butaca gobernabas el mundo." Tu opinión era justa; cualquier otra era disparatada, extravagante, absurda." La incomprensión y la desaprensión y a partir de ahí Kafka dividía su mundo en tres partes: en la primera vivía yo, el esclavo, bajo unas leyes creadas exclusivamente para mí y a las que, por añadidura, sin saber por qué, nunca podía obedecer del todo; luego, en un segundo mundo, a una distancia infinita del mío, vivías tú, ocupado en el gobierno, en dar órdenes y en enfurecerte cuando no eran cumplidas, y finalmente había un tercer mundo donde vivía el resto de la gente, felices y libres de órdenes y de obediencia."
El autor se veía cohibido y oprimido y a causa de eso él mismo dice "perdí la facultad de hablar. Es probable que, de todos modos, no hubiese llegado a ser un gran orador, pero sin duda habría dominado el lenguaje fluido, habitual entre la gente. No obstante, ya muy temprano me prohibiste hablar; tu amenaza: "¡No te atrevas a replicarme!", y tu mano alzada al proferirla, son dos cosas que me acompañan desde siempre.(...) adquirí una forma de hablar entrecortada, balbuciente, pero incluso eso te parecía excesivo, y acababa por callarme, al principio quizá por obstinación, y después porque no podía ni pensar ni hablar en tu presencia." Aunque gracias a ello Kafka desarrolla la capacidad para escribir "me sentía a salvo escribiendo, podía respirar" (...) "Mis escritos trataban de ti; en ellos exponía las quejas que no podía formularte directamente".
En toda la carta se expresa la fortaleza del padre y la debilidad del hijo. Kafka se siente como un insecto al lado de su padre y quizá de eso se deriva su obra "La metamorfosis" donde el padre es quien le persigue, le excluye y le atormenta reconociéndole como a un insecto que produce malestar y estorbo en lugar de reconocerle como a su verdadero hijo. En "La metamorfosis" aparece, en forma literaria, una persecución de Gregor Samsa por parte de su padre que aparece en los mismos términos en esta carta: "También me horrorizabas cuando corrías profiriendo gritos alrededor de la mesa, persiguiendo a uno de nosotros(...)"
miércoles, 8 de diciembre de 2010
"El capitán Alatriste" de Arturo Pérez Reverte
"Lo cierto es que los treinta y uno se quedaron allí abandonados a su suerte, entre reniegos, por vidas de y votos a tal, rodeados de holandeses dispuestos a vengar el degüello de sus camaradas. (...) Y para que se hagan la idea vuestras mercedes, sólo dos españoles consiguieron regresar a la otra orilla cuando llegó la noche. Diego Alatriste era uno de ellos, y como durante toda la jornada había mandado la tropa -al capitán de verdad lo dejaron listo de papeles en la primera escaramuza, con dos palmos de acero saliéndole por la espalda-, se le quedó el mote, aunque no llegara a disfrutar de ese empleo. Capitán por un día, de una tropa sentenciada a muerte que se fue al carajo vendiendo cara su piel, uno tras otro, con el río a la espalda y blasfemando en buen castellano. Cosas de la guerra de Flandes. Cosas de España."
Quién no ha oído hablar ya del capitán Alatriste, la historia de un soldado que combatió en los tercios viejos de Flandes y que malvivió como espadachín a sueldo en Madrid del siglo XVII.
Allá por el año 1621 Alatriste participa en la batalla de la Montaña Blanca junto a Lope Balboa, quien morirá luchando. Íñigo Balboa, su hijo, que se convertirá en el servidor de Alatriste, será quien nos narre su historia. Nos lo describe así: "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente.(...) Cuando lo conocí malvivía en Madrid, alquilándose por cuatro maravedís en trabajos de poco lustre, a menudo en calidad de espadachín por cuenta de otros(...) Tenía mucha destreza a la hora de tirar de espada, y manejaba mejor, con el disimulo de la zurda(...) Recuerdo que cuando entré a su servicio había transcurrido poco tiempo desde su regreso de Flandes(...)lo escuchaba por las noches, desde mi jergón, pasear arriba y abajo por su cuarto, incapaz de conciliar el sueño."
Íñigo nos conduce también por la España de la época, nombrada más adelante como siglo de oro, recordándonos a personajes como Francisco de Quevedo que cobran vida dentro de la historia.
Un día, Alatriste recibe un trabajo de un hombre desconocido y, es más, enmascarado que le pide dar un escarmiento a dos hombres que van de paso por Madrid. Cuando éste se marcha aparece otro hombre pidiendo que les mate por una recompensa mayor. Alatriste, dispuesto a acabar con la vida de esos dos hombres duda en el momento en que uno de ellos pide clemencia para su compañero. Los esquemas de Alatriste se derrumban, pues en su búsqueda vienen preguntas e interrogantes y hechos que no cuadran después de conmoverse enormemente por la súplica de clemencia del extranjero. Alatriste se enfrenta a Malatesta, el italiano que le acompaña en este trabajo para que no les mate y poder aclarar el asunto.
Alatriste, sabiendo que su desobediencia traerá consecuencias, decide refugiarse en casa de su amigo, el conde de Guadalmedina donde allí descubrirá que aquellos a quienes ha intentado matar son el marqués de Buckingham y el Príncipe de Gales, futuro Carlos V, que están en Madrid para pedir la mano de una hermana del Rey Felipe IV. El encargo provenía del fraile Bocanegra perteneciente al tribunal de la santa inquisición.
Alatriste es asaltado en varias ocasiones, donde también interviene Íñigo para salvarle el pellejo y finalmente termina en presencia del conde duque de Olivares, quién consigue liberarlo.
El capitán Alatriste es una novela de aventuras ambientada en la España del siglo de oro, una España corrupta y en decadencia, tal como la describe Íñigo, pero donde a veces los valores pesaban más que cualquier otra cosa. Donde las afrentas eran respondidas y como decía Francisco de Quevedo: "No queda(ba) sino batirnos".
Quién no ha oído hablar ya del capitán Alatriste, la historia de un soldado que combatió en los tercios viejos de Flandes y que malvivió como espadachín a sueldo en Madrid del siglo XVII.
Allá por el año 1621 Alatriste participa en la batalla de la Montaña Blanca junto a Lope Balboa, quien morirá luchando. Íñigo Balboa, su hijo, que se convertirá en el servidor de Alatriste, será quien nos narre su historia. Nos lo describe así: "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente.(...) Cuando lo conocí malvivía en Madrid, alquilándose por cuatro maravedís en trabajos de poco lustre, a menudo en calidad de espadachín por cuenta de otros(...) Tenía mucha destreza a la hora de tirar de espada, y manejaba mejor, con el disimulo de la zurda(...) Recuerdo que cuando entré a su servicio había transcurrido poco tiempo desde su regreso de Flandes(...)lo escuchaba por las noches, desde mi jergón, pasear arriba y abajo por su cuarto, incapaz de conciliar el sueño."
Íñigo nos conduce también por la España de la época, nombrada más adelante como siglo de oro, recordándonos a personajes como Francisco de Quevedo que cobran vida dentro de la historia.
Un día, Alatriste recibe un trabajo de un hombre desconocido y, es más, enmascarado que le pide dar un escarmiento a dos hombres que van de paso por Madrid. Cuando éste se marcha aparece otro hombre pidiendo que les mate por una recompensa mayor. Alatriste, dispuesto a acabar con la vida de esos dos hombres duda en el momento en que uno de ellos pide clemencia para su compañero. Los esquemas de Alatriste se derrumban, pues en su búsqueda vienen preguntas e interrogantes y hechos que no cuadran después de conmoverse enormemente por la súplica de clemencia del extranjero. Alatriste se enfrenta a Malatesta, el italiano que le acompaña en este trabajo para que no les mate y poder aclarar el asunto.
Alatriste, sabiendo que su desobediencia traerá consecuencias, decide refugiarse en casa de su amigo, el conde de Guadalmedina donde allí descubrirá que aquellos a quienes ha intentado matar son el marqués de Buckingham y el Príncipe de Gales, futuro Carlos V, que están en Madrid para pedir la mano de una hermana del Rey Felipe IV. El encargo provenía del fraile Bocanegra perteneciente al tribunal de la santa inquisición.
Alatriste es asaltado en varias ocasiones, donde también interviene Íñigo para salvarle el pellejo y finalmente termina en presencia del conde duque de Olivares, quién consigue liberarlo.
El capitán Alatriste es una novela de aventuras ambientada en la España del siglo de oro, una España corrupta y en decadencia, tal como la describe Íñigo, pero donde a veces los valores pesaban más que cualquier otra cosa. Donde las afrentas eran respondidas y como decía Francisco de Quevedo: "No queda(ba) sino batirnos".
viernes, 26 de noviembre de 2010
Onetti y Vargas Llosa unen sus voces en las "Novelas de Santa María"
Las obras de Juan Carlos Onetti "La vida breve", "El astillero" y "Juntacadáveres", que transcurren en el territorio imaginario de Santa María, son publicadas por vez primera en un solo volumen que es prologado por Mario Vargas Llosa. Y es que no en vano el flamante Premio Nobel de Literatura considera al autor uruguayo "uno de los grandes escritores" de la lengua española, y a él le dedicó su ensayo "El viaje a la ficción", publicado hace dos años por la editorial Alfaguara.
Vargas Llosa se adentra en la "inventada" geografía de Santa María, que aparece por primera vez en "La vida breve" y será desde entonces la sede más habitual de los cuentos y novelas de Juan Carlos Onetti (1909-1994).
El autor de "Conversación en La Catedral" localiza esta ciudad mítica en "algún lugar a orillas del Río de la Plata" y la define como "pequeña", "de provincia" y donde "las gentes se conocen", aunque todos ellos, precisa, "acusen un individualismo tenaz y sean solitarios acérrimos".
Mario Vargas Llosa profundiza también en el concepto del tiempo y asegura que en Santa María "en lugar de avanzar, da vueltas sobre sí mismo y se muerde la cola. Un tiempo mágico no realista".
La admiración del autor de "La casa verde" por el novelista y cuentista uruguayo le lleva afirmar que "La vida breve" es la novela "más trabajada" de Onetti y "una de las más ambiciosas de la literatura latinoamericana, de una audacia y originalidad comparable a la de los mejores narradores del siglo XX".
Y considera que en ella "Onetti se acercó más al secreto ideal de todo novelista: la novela total".
En "La vida breve", publicada por primera vez en 1950, Onetti plasma, en opinión de Vargas Llosa, el tema que estuvo acechándole desde sus primeros escritos: la fuga de los seres humanos a un mundo de ficción para escapar de una realidad detestable. Y es tal la "sutileza y buen oficio con que está desarrollado" que alcanza "una nueva valencia", apunta Vargas Llosa, quien tampoco escatima elogios para "El astillero", publicada en 1961. Se trata, dice, de la novela "más clara y mejor construida" de Onetti, de una "hermosa y acabada historia" con episodios magistralmente escritos, entre los que cita la descripción de la "fondita miserable de El Chamané" o la última conversación "irreal y delirante" de Larsen y Jeremias Petrus en la cárcel de Santa María.
Larsen traspasará las páginas de "El astillero" y llegará a las de "Juntacadáveres" (1965), donde de la mano de Onetti regenta un prostíbulo que se ve obligado a cerrar al poco tiempo en una ciudad "en la que la efímera existencia de esta institución solivianta y hace vivir una intensa crisis".
Esta obra es, en opinión de Vargas Llosa, "la más política de las novelas de Onetti" al describir en ella, a partir de la historia del pequeño prostíbulo, el mundo "secreto de la vida política local" marcado por las "lacras de los tráficos ilícitos y la corrupción".
Y a la hora de destacar un elemento singular de "Juntacadáveres", apunta la aparición de un "supuesto autor" que reflexiona "sobre su oficio de inventor de realidades literarias" y que se infiltra "de manera subrepticia dentro de la voz del narrador-cronista".
En definitiva, en estas obras "Onetti narra un mundo real, y otro imaginario como refugio o escapatoria para quienes sienten que la vida se les ha vuelto invisible, para quienes no quieren caer en el suicidio", afirma Vargas Llosa en la contraportada del libro.
'Hilos de sangre', memoria de la posguerra "sin buenos ni malos"
El escritor Gonzalo Torné retrata la moral actual y pasada en su segunda novela, 'Hilos de sangre' (Mondadori). Galardonado con el XXVI Premio Jaén de Novela, el autor aborda aquí la memoria de la posguerra a través del presente.
Torné (Barcelona, 1976) ha explicado, en declaraciones a Europa Press, que la intención de este relato era ofrecer una visión del mundo actual, "que es líquido y más inestable, aunque por otro lado también tiene sus ventajas, que aquí se ven en contraste con el pasado".
Este relato habla de una familia, los Montsalvatges, y retrata la posguerra a través de la investigación que su protagonista, Clara, hace de su propia familia. Una visión de una guerra pública, la que acaba de vivir el país; y una privada, la de un matrimonio que se rompe y comienzan una nueva vida.
Según ha explicado el autor, el título hace referencia a una metáfora relacionada con los árboles genealógicos. "Te conectas con personas y el tejido que se renueva es el de la sangre. La idea es pensar que en cualquier momento de la historia hay un antepasado que lleva tu código genético", indica.
En sus páginas el autor no duda en llenar las líneas de diálogos, una técnica que, a su juicio, "se ha perdido en la literatura, porque da la sensación de que es llenar espacio de manera fácil". "Yo dejo a los personajes que hablen y discutan", recalca.
Torné ha confesado que se siente inspirado por aquellos autores que tienen la virtud de, sin renunciar a todas las técnicas narrativas más nuevas, hablar de todo aquello que ocurre en la calle, en vez de escribir "para los escritores". "En la literatura en castellano es el caso de Javier Marías o Bolaño --un escritor vivo--, y es donde me gustaría estar", ha afirmado.
"NI BUENOS NI MALOS"
Aunque el relato se sitúa en el contexto de la Guerra Civil para abordar la historia de un familiar de la protagonista, el autor destaca que no está interesado "como escritor" en este conflicto, sino que lo ha utilizado para ubicar su historia, motivo por el cual el jurado del Premio Jaén de Novela destacó su visión "en absoluto idealizada".
"Mi estrategia fue no tanto hablar de este periodo, sino de alguien que con 18 años se encuentra atrapado en este conflicto", ha señalado, añadiendo que en el plano moral "ya no se trata de buenos contra malos, sino que cada uno hace lo que puede para sobrevivir". Sin embargo, Torné matiza que "no puedes ser neutral si cuentas la guerra, ni siquiera si cuentas la Ilíada".
En la novela, el escritor se refiere a Barcelona como una ciudad "medularmente hortera y provinciana", una idea que aparece en la boca de uno de sus personajes y a la que Torné da vueltas a lo largo de la novela. "Es una ciudad muy cerrada y muy fragmentada --catalán y español--, así que hay algo de verdad en todo lo que hablo aquí, aunque no es una crítica negativa, ya que al final matizo los comentarios", ha dicho.
Según explica, desde fuera es una ciudad que "parece cosmopolita pero es un poco chorras, como se ve en la publicidad institucional, por ejemplo, en la que te tratan como si fueras idiota, o en la adoración a los turistas, ya que es una ciudad que vive prácticamente del consumo de su propia actividad".
Gonzalo Torné, licenciado en Filosofía, publicó en 2007 la novela 'Lo inhóspito' y un año después escribió un extenso prólogo novelado a la correspondencia de 'Jack el Destripador'. Además, con apenas 18 años participó como guionista en la novela gráfica 'Tannhäuser', que obtuvo el premio Viñetas 2000 al mejor cómic y al mejor guionista.
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