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lunes, 24 de julio de 2017

Frida Kahlo: la autenticidad de un alma libre

Hace poco recordaba la lectura de una pequeña biografía sobre Frida Kahlo, y es que no es fácil leer a Frida y volver indemne de su pensamiento y su forma de ser. 

Frida brillaba con luz propia. Ya desde pequeña se distinguía del resto de las chicas: nadaba, boxeaba, le interesaba la política y se vestía como le venía en gana, casi siempre de forma masculina, algo que le causaría el desprecio de cuantas "amigas" le rodeaban al considerar que se había alejado de los estereotipos a los que debía ajustarse la conducta de una mujer. 

Pero a ella no le importaba en absoluto. Se quería tal y como era y no estaba dispuesta a renunciar a sí misma por la aceptación de los demás.

Frida había nacido con espina bífida debido a una deficiencia de ácido fólico de su madre, lo que le acarrearía tener una pierna más corta y delgada que la otra. Sin embargo, sus padres decían que había contraído la poliomielitis para que eso no disminuyera sus posibilidades de contraer matrimonio.

Con 18 años fue a la universidad y estudió medicina. Fue en esa época cuando se hizo miembro de los Cachuchas, identificándose con ideas socialistas y nacionalistas y reivindicando la herencia indígena de México. 


No era la primera vez que Frida se veía envuelta en política; y es que ella vivió la revolución mexicana, escondiéndose de los guerrilleros, mientras su madre daba de comer y curaba a zapatistas heridos. 

Frida lo vivía todo con intensidad. Sentía pasión por todo lo que la rodeaba, por ello era enamoradiza y podía enamorarse tanto de hombres como de mujeres sin distinción. 

Fue a causa de un accidente del autobús en el que viajaba, que colisionó con un tranvía, que tuvo que abandonar la universidad. La barra de hierro del autobús la atravesó por la mitad y se fracturó, por varios lugares, la columna vertebral, las costillas,  la pelvis, la pierna y el pie derecho, lo que la mantuvo postrada en la cama durante varios meses. 

Pero gracias a eso, Frida descubrió la vocación de pintar. En sus dibujos y pinturas evocaba su desgracia, se pintaba a ella misma en sus dolores y angustias, porque al fin y al cabo el arte no es más que la forma que tiene el artista de liberarse de su propia condena. 

Tres años antes sufriría otro accidente: Diego Rivera. Así lo afirmaba ella: “Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el que un autobús me tumbó al suelo… el otro accidente es Diego”. 

Y es que Frida se había enamorado del famoso pintor mexicano Diego Rivera, veinte años mayor que ella, por el que sentía una gran admiración. Se casaron sin pompa alguna. Frida vestía con una falda y una blusa que había pedido prestado a una sirvienta y tan solo le acompañaba su padre, puesto que ninguno de su familia aceptaba la relación.

Pronto aprendió a cocinar, apartó la pintura y se dedicó a las tareas del hogar, pero el matrimonio fue turbulento y doloroso: Frida sufrió varios abortos y constantes infidelidades de su marido, una de ellas con su hermana Cristina. 

A raíz de este hecho, y teniendo en cuenta que su forma de amar a Diego no le permitía separarse de él, empezó a cultivar su independencia: empezó a tener amantes, hombres y mujeres, una de las aventuras más destacadas fue con León Trotski, al que acogieron cuando le habían condenado a muerte.

Frida volvió a la pintura, empezó a vender cuadros y a forjarse un camino lejos de la sombra de su marido. 

Creció como artista y siguió luchando contra su dolor físico y emocional. Cambió el estilo de su pintura, dejó de retratarse a sí misma para pasar a pintar naturalezas muertas. Quizá por el cóctel de tequila y analgésicos, o quizá porque ya intuía la muerte que había de llevársela sin pena alguna para ella. Solo esperaba una salida gozosa y el deseo de no volver jamás.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Paul Léautaud, dejadme en paz.

Paul Léautaud (1872-1956) fue abandonado por su madre nada más nacer. Se crió con su padre -que de milagro no hizo lo mismo-, un actor de teatro cuya cama albergaba siempre una mujer nueva. Paul lo observaba siempre escondido debajo de la mesa del comedor en compañía del perro de la familia. Quizá por eso llegó a ser tan amante de los animales, de los que llegó a decir que los amaba más que a las personas. Lo cierto es que terminó compartiendo su vida con más de cuarenta gatos, más de veinte perros, e incluso con una cabra y un mono, lo que le provocó alguna disputa con sus vecinos. 

A su madre la conoció después, cuando tenía 17 años, cantando en un music-hall, y desde entonces se volvieron íntimos amigos. En sus primeras obras:  Le petit ami, de 1903 (traducido en España como Recuerdos ligeros; Menoscuarto Ediciones); In memoriam y Amores, de 1905 y 1906, reconoce estar enamorado de ella en el sentido sensual, lo que avala la extraña teoría del complejo de Edipo de Freud. En estos diarios, Léautaud cuenta episodios escabrosos de su juventud, pero también nos abre la puerta de un París que ya no existe. 

Tuvo varios oficios antes de empezar a trabajar en la revista Mercure de France, del que terminaría siendo secretario general durante más de treinta años. Su espontaneidad, el rechazo a mentir y el no querer doblegarse ante los poderosos le aseguró ese puesto. No dejaba de leer, y recurría a Stendhal cuando perdía la fe en las posibilidades de la literatura. Contradictoriamente, afirmaba que no le gustaba la gran literatura porque "a veces escribir bien es ser un hortera”. No le importaba, tampoco, parecer egoísta: "Lo noto cada vez más: sólo me interesa una cosa: yo, y lo que me pasa, lo que he sido, en lo que me he convertido, mis ideas, mis recuerdos, mis proyectos, mis temores, toda mi vida." 

Con el tiempo, se volvió un solitario cascarrabias que, entrado en la vejez, se despachaba a gusto contra todo durante las entrevistas radiofónicas que le hacía Robert Mallet. Gracias a ellas saltó a la fama. 
Murió siendo un feroz misántropo y anarquista aristocrático cuyas últimas palabras fueron: "dejadme en paz"

jueves, 7 de julio de 2016

Kafka, la condena autoimpuesta

Extraordinario, neurótico, autoexigente, solitario, pero vital, nunca estaba satisfecho con nada. Amaba a Dickens y Cervantes, pero por Flaubert sentía una gran admiración. Era vegetariano, ateo, dominaba seis idiomas y vivió con sus padres hasta los 31. La incomprensión que sentía por parte de ellos queda reflejada en su obra más conocida "La metamorfosis", y en "Carta al padre" de forma más explícita. 

Nació en la República Checa en el seno de una familia judía, siendo el mayor de seis hermanos, dos de los cuales fallecieron más tarde, y sus tres hermanas exterminadas en un campo de concentración nazi. Su vida amorosa fue siempre un desastre, llegando a comprometerse cinco veces pero nunca llegándose a casar. Más bien parecía un hombre condenado a una soledad que le convirtió en genio, o al revés. Sus inseguridades y sus complejos le separarían siempre de cualquier mujer o relación. No era de extrañar que visitara burdeles asiduamente y que tuviera en casa cientos de revistas pornográficas. Su frustración se intensificaba al estar condenado a un trabajo que no le motivaba en absoluto; trabajaba en una compañía de seguros por las mañanas, aunque eso le dejaba tiempo para dedicarse a su verdadera vocación en las tardes: escribir. Escribió en una sola noche su obra "La condena", quizá como catarsis del verdadero sufrimiento que le provocaba su relación con Felice Bauer, el amor de su vida, a quien está dedicado el relato. Su sufrimiento más bien se debía a, como ya he dicho antes, sus inseguridades, complejos y miedos que no dudaba en manifestarselo constantemente en las diversas cartas que le enviaba a Felice. En una de ellas, Kafka le pide matrimonio y ella acepta, pero el tormento de Kafka le llevará a huir del compromiso e ingresará en un sanatorio, donde se enamorará de otra mujer. Tiempo más tarde volverá a comprometerse con Felice, y de nuevo volverá a romper un mes más tarde. Esa situación volverá a repetirse una vez más. 


Kafka, que había ya contraído la tuberculosis, fue apagándose poco a poco hasta morir en un sanatorio de Kierling (Austria), en 1924. Antes de ello, pidió a su amigo Max Brod que quemara todo su trabajo literario, pero gracias a la traición de su amigo, conocemos todo el legado Kafkiano.




jueves, 23 de junio de 2016

Simone de Beauvoir, la feminista

Nace en París en 1908, considerada una de las grandes representantes del feminismo francés, reivindicaba en la calle el derecho a la contracepción y al aborto.  Alumna destacada, se cría en el seno de una familia burguesa pero se aleja de las pautas sociales y religiosas de su familia. 

Marxista convencida y abanderada del existencialismo europeo más puro, no deja de escribir en defensa de la mujer, que en aquellos tiempos, estaba relegada a un segundo plano. Reivindica su igualdad y su independencia, acorde con su coherencia y su estilo de vida. "Si somos iguales, seremos más libres", afirmaba.
En 1929 conoció a Jean Paul Sartre, con quien mantuvo una relación liberal e incluso llegaron a compartir amantes como Biana Bienenfeld -imagínense el escándalo, pues incluso hoy día la poligamia es poco comprensible en nuestra sociedad-. Y no es que no se plantearan el hecho de casarse, porque Sartre le pidió matrimonio, pero ella rechazó. Nunca vivieron en la misma casa y quizá por ello, se pasaron toda la vida juntos hasta que él murió. Consideraban su amor único, los demás amantes eran secundarios para ellos. Sus sentimientos, el compartir conocimientos, amantes, ideas y ideales les unían como nadie. 

Su obra "El segundo" es un alegato sobre la necesidad de igualdad entre el hombre y la mujer. En sus obras también destacan sus reflexiones sobre la muerte y la representación de la sociedad parisina donde la vida de una mujer podía estar marcada por una figura masculina a pesar de vivir como iguales.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Umberto Eco, en la eternidad.

El pasado 19 de febrero Umberto Eco, a los 84 años de edad, nos abandonaba para siempre en su casa de Milán. 

Escritor, filosofo, periodista y padre de la semiótica era bromista y provocador a más no poder. Pensador e indagador incansable, le encantaba profundizar en la contradicción en busca de la libertad. Llamaba "fascismo eterno" a la falta de sentido crítico y al aplauso del poder. Amaba el whisky y los libros, aunque lo primero lo acabó abandonando y lo último casi no hace falta decirlo. Afirmó que “El que no lee, a los 70 años habrá vivido solo una vida. Quien lee habrá vivido 5.000 años. La lectura es una inmortalidad hacia atrás”. 


Se crió en Alessandría y a pesar de que estudió en un colegio religioso y formó parte de los movimientos juveniles de Acción Católica, o quizá por ello, se volvió agnóstico y abandonó la Fe . Estudió Filosofía y Letras y se doctoró con una tesis sobre la estética de Santo Tomás de Aquino, de quien dijo que le había curado milagrosamente de la fe. Solía afirmar que “Cuando los hombres dejan de creer en Dios, no quiere decir que crean en nada: creen en todo”.


Trabajó como profesor, primero en Turín y Florencia y más tarde en Milán. Fue entonces cuando publicó sus estudios más importantes de semiótica. 

En 1980, con su novela "El nombre de la rosa", obtuvo su mayor éxito literario. Sus novelas posteriores "El péndulo de Foucault", "La isla del día de antes", "Baudolino", "La misteriosa llama de la Reina Loana" y "El cementerio de Praga" no tuvieron tanto éxito como la primera.

Su último libro, Número cero, es una sátira sobre el oficio del periodismo en tiempos de Internet y de los peligros a los que se arriesgan los periodistas al explicar la realidad.

Todos hemos llorado su muerte, tanto los que le conocieron y le trataron como los que valoramos su legado como una de las grandes joyas de la cultura universal.

viernes, 19 de febrero de 2016

Orwell contra los totalitarismos

¿Quién no es consciente todavía de ese Gran Hermano que nos rodea, que nos vigila y condiciona hasta el milímetro de nuestra existencia, la dictadura del control  a la que ya se adelantó a contarnos Orwell en su “1984"?

Orwell, cuyo nombre real era Eric Arthur Blair, acertó en su pesadilla futurista, no en vano intentó combatir siempre cualquier tipo de totalitarismo. A pesar de ser socialista repudió siempre los regímenes comunistas de su tiempo. Rebelión en la Granja (1945) es una buena muestra de ello, donde queda caricaturizada la revolución rusa.

Eric formó parte de la policía Imperial India en tiempos del colonialismo inglés, hecho que le conduciría a una completa repulsión del colonialismo, y que plasmará en su obra “Los días de Birmania” y en distintos ensayos.

Fue un hombre siempre al borde de la pobreza, un idealista que afirmaba que había que morir luchando, comprometido con las causas sociales, aunque nunca llegó a formar parte de ninguna asociación o partido político en tiempos de paz.

En diciembre de 1936 llegó a Barcelona, movido por sus ideales, para combatir en la Guerra Civil Española contra el fascismo. 

Afirmaba que había que combatir por el socialismo y contra el fascismo, y se refería a combatirlo físicamente, con las armas en la mano. 

Así se alistó y fue asignado como miliciano al POUM, aunque más tarde escribiría que de haber comprendido mejor la situación política de España se habría unido como miliciano a la CNT. 

Combatió en Huesca y en Barcelona, en las Jornadas de Mayo de 1937, y tras volver al frente una bala le atravesó el cuello, lo que no bastó para que se rindiera, más bien al contrario, se alegró de ello: "Me alegro de haber recibido un balazo porque creo que a todos nos ocurrirá en un futuro cercano y me gusta saber que no es doloroso".

Sobrevivió de milagro a la guerra y pasó a la II Guerra Mundial en Inglaterra, esta vez contra los nazis.

Murió a los 46 años de tuberculosis, pasando los tres últimos en diversos hospitales.

Sus cartas y diarios confirman una gran lección de Orwell: la honradez, coherencia e inteligencia combativa que le impulsó a remar siempre contracorriente, aunque le fuera la vida en ello.



jueves, 14 de enero de 2016

El poeta del Imperialismo

Imperialista trasnochado y poeta idealista, Rudyard Kipling defendía a los peones de la guerra y ridiculizaba a los generales y oficiales que se llenaban de palabras huecas. Disfrutaba en las tabernas escuchando los testimonios de la gente y se aferraba al espíritu de su tiempo. Era amigo de Jorge V, aunque nunca aceptó un honor oficial. Tenía muy mala uva, y en sus críticas, llenas de agresividad, no se olvidaba de nadie. Antidemócrata, antiamericano y antijudío, sin llegar a ser fascista, y aunque firmaba sus textos con una sauvástica -símbolo hindú- repudiaba a los nazis y escribió contra ellos. 
De sus críticas tampoco se salvó Gandhi, ni el mundo en general, llegando a conseguir el desprecio de todos.

Pensaba que el "hombre blanco" estaba destinado a traer el progreso a los pueblos atrasados y resaltaba la actuación de aquellos hombres que se marchaban a la India a intentar mejorarla, en cuanto a la mejora de cultivos, al avance en la sanidad y a la disminución del caciquismo y lo plasmaba en sus cuentos y poemas. Esto contrasta con la perversión extrema del colonialismo señalada por Conrad. Kipling se convirtió en un defensor acérrimo del Imperialismo y del Imperio británico.


Aún así fue respetado como poeta y rechazó todos los premios y títulos que le ofrecieron, salvo el Premio Nobel de literatura en 1907.

Aunque nació en la India, fue criado y educado en Inglaterra. A los 6 años su padre lo envió a Lorne Lodge, en Southsea, un hogar social donde le educarían los próximos 6 años y donde el sentimiento de soledad le atormentaría gravemente.

Más tarde se dedicaría a escribir y a viajar, hasta que a los 26 años se casó con una mujer 3 años mayor que él y con la que tuvo 3 hijos, dos de los cuales murieron,  suceso que le acarrearía una úlcera gástrica, provocándole más tarde una hemorragia interna y la muerte en enero de 1936.

Puede que él llegara a ser el hombre que plasmó en su poema If...aunque para ello tendría que haber resistido a su propia desdicha.

jueves, 15 de octubre de 2015

Baudelaire, el poeta maldito

Charles Pierre Baudelaire nació en París el 9 de abril de 1821. Su infancia y adolescencia estuvo caracterizada por los problemas con su familia, en concreto con su padrastro, el militar Jacques Aupick cuya rigidez chocaba con el carácter bohemio y despreocupado de Baudelaire. 

Del instituto fue expulsado por indisciplina y cuando entró en la universidad, a estudiar derecho, comienza a frecuentar el Barrio Latino y a relacionarse con otros poetas y artistas. Balzac, Gérard de Nerval y Louis Ménard son buen ejemplo de ello. También empiezan sus primeros escarceos con las drogas y sus constantes visitas a prostíbulos que más tarde le provocarán el contagio de la sífilis. 

Su padrastro, molesto por la deriva de nuestro joven poeta, decide exiliarlo y lo embarca en una travesía con comerciantes y miembros del Ejército con destino a Calcuta. Es allí cuando escribe su poema "El Albatros", pero llegando a Isla Mauricio decide poner fin a tal bochornoso trayecto y se vuelve a París, a su noche bohemia parisina, hambriento de mujeres, alcohol y marginalidad. Su misión es clara: declararle la guerra a la burguesía. 


Cuando llega a París ya ha cumplido la mayoría de edad y obtiene la herencia de su padre biológico, lo que le permite ser independiente. Se despide de su madre: "Me es imposible hacerme como tu marido quiere que me haga (...) no hay que quejarse sino comprenderme". Y de esta manera se marcha de casa, a un piso de un barrio tranquilo en Isla de San Luis y aprovecha para entregarse por completo  al vino y a los estupefacientes. Porque detrás de los poemas persiste el tedio vital, el hastío, y queda el hombre en su eterna búsqueda del placer y de lo desconocido.


De ahí, de su gusto por lo infinito como él lo llama, nacerá su obra "Los Paraísos Artificiales", donde narra su experiencia con el opio y el hachís. 


Pero el poeta, en un constante intento de evadirse, siempre termina por encontrarse a sí mismo. La huída de este mundo no parece posible: "al hombre le está prohibido, bajo pena de decadencia y de muerte intelectual, trastocar las condiciones primordiales de su existencia (...) todo hombre que no acepta las condiciones de la vida vende su alma."


Baudelaire se llena de deudas, cambia constantemente de residencia para huir de sus acreedores o sablea a los amigos. Agotado, hace un intento de suicidio y su madre se lo lleva a casa pero en  cuanto puede Baudelaire vuelve a marcharse "no se bebe sino Burdeos en casa de mi madre y yo no puedo pasarme sin Borgoña".

Con la publicación de su obra Las flores del mal, en 1857, Baudelaire se convierte en uno de los personajes literarios más conocidos de Francia. La obra le cuesta una condena por inmoralidad. Sus poemas rompen con lo establecido y dan paso a la Modernidad. 

Muere el 31 de agosto de 1867 de sífilis y a causa también del consumo de láudano, tras pasar un año paralítico y mudo.

Fue Verlaine el que le incluye entre los poetas malditos, afirmando que el genio que habitaba dentro había sido también su maldición.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Truman Capote, ese sociópata

"Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio."
Homosexual declarado, excéntrico y ególatra, padecía epilepsia y se confesaba alcohólico. Decía que todos los escritores lo son porque empiezan sus días totalmente en blanco, sin nada. Su hoja en blanco era sinónimo de angustia.
Le gustaba el escándalo, era autodestructivo y no dudaba en manipular la verdad.
Tenía tanto ego que no podía disimular cuando alguien le parecía inferior. Solía reírse de sí mismo y de los demás. De Hemingway llegó a decir que era una engañifa.
La realidad es que, a pesar de las fiestas a las que asistía rodeado de gente, estaba solo y sin amigos.

Sólo una amiga de toda la vida, Harper Lee (Matar a un ruiseñor, 1960), con quien paliaba la soledad desde bien pequeño, y de quien era vecino en el pequeño pueblo de Monroeville (Alabama). Compartían sus juegos infantiles, una máquina de escribir y el primer tanteo con la literatura, -de hecho se inspirarán mutuamente para crear personajes para sus novelas-.

Pero esa amistad le durará sólo unos años. En el otoño de 1959 aparece una noticia en el New York Times sobre el asesinato de una familia de granjeros en Holcomb (Kansas) sobre el que Truman se toma mucho interés. Nacerá así su obra más conocida "A sangre fría", un relato minucioso sobre este hecho, mezcla de narración y técnicas periodísticas que le convertirá en el padre del nuevo periodismo (new journalism), una corriente que combina ficción narrativa y reportaje. 
Truman intenta ganarse la confianza de los habitantes de Holcomb pero todo el mundo desconfía de él, llegando a decir incluso que podía ser el asesino. Quien le abre las puertas de la investigación es Lee, que se gana la confianza de la gente y le brinda los contactos de la policía local.

Cuando sale el libro publicado sólo aparece un insignificante reconocimiento para Lee, y es en ese momento cuando la amistad llega a su fin. 
"Truman Capote era un psicópata" afirma Lee. Lo cierto es que no marcaba ciertos números de teléfono porque la suma de ellos era un número de mala suerte y no soportaba que tres colillas de cigarrillo estuvieran en el mismo cenicero.

Capote solía tener la muerte presente. Sufría depresión, esa sensación de no querer levantarte de la cama -decía-, que se acentuaba con el consumo excesivo de las drogas y el alcohol. No era feliz ni tampoco la buscaba. Decía que sólo los idiotas y los imbéciles lo son.

Su muerte llega el 25 de agosto de 1984, a la edad de 59 años, a causa de una dolencia hepática. 

Un escritor tan amado como despreciado. Quizá de eso se trataba, de no dejar a nadie indiferente. 

domingo, 6 de septiembre de 2015

Javier Iglesias: de las palabras a los hechos

Mis vivencias en Argentina y mis amigos pertenecientes al Movimiento Peronista Auténtico me llevaron a conocer la figura de un revolucionario español comprometido con las causas más justas: el compromiso con los pobres.

Javier Iglesias (Lugo, 1960) se preocupó por los más desfavorecidos desde bien pequeño, no en vano manifestaba su deseo de ser misionero. Movido por sus inquietudes sociales y políticas y las ganas de cambiar un mundo que no le gustaba en absoluto, se afilió a Falange Española de las JONS (Auténtica), una falange netamente antifranquista, surgida en 1976 tras la unión de grupos de trabajadores y estudiantes falangistas que habían luchado desde la clandestinidad contra la dictadura. Javier había conocido esta organización y la obra de su fundador - Jose Antonio Primo de Rivera- por su padre. 

Pronto se volvió un ferviente militante, llegando a formar parte tiempo más tarde de su Junta Nacional. Pero el Partido se disolvió y en 1980 se alistó a la Legión, en el Tercio Gran Capitán de Melilla. Al año Javier será arrestado y conducido a la prisión madrileña de Carabanchel acusado de ser un miembro destacado del Ejército de Liberación Popular, el brazo armado de "Falange Auténtica". Después de cuatro meses encarcelado salió en libertad bajo fianza pero, cuando se enteró de la petición de catorce años de cárcel que pesaba sobre él, decidió marcharse a Argentina con documentación falsa, bajo el nombre de "Vicente Javier Caballero".

Javier llegó a Buenos Aires en junio de 1982 e intentó vincularse al peronismo montonero. Creó la Unión de los Sin Techo (UST) aglutinando a cientos de familias que sufrían la falta de vivienda y que intentaban sobrevivir en la calle o en las villas. Por ello hizo huelgas de hambre, manifestaciones, ocupó casas, se ataba a lugares públicos y fue detenido en diversas ocasiones. El Padre Carlos Mugica era un referente para él.


En enero de 1991 algunos miembros de UST fundaron la Agupación de Lucha Peronista para conseguir un fin más político. Las críticas al gobierno menemista empezaban a molestar demasiado, pues Javier empezaba a hacerse un hueco y las amenazas no le frenaban en absoluto. "Se que voy a morir joven", decía. Y esa entrega ganaba la admiración de muchos y la enemistad de los más poderosos. Había logrado reunir unas trescientas familias que peleaban por su derecho a vivir con dignidad junto con los habitantes de las villas-miseria. Había conseguido reunir a los sectores más activos del peronismo revolucionario y combativo y, además, estaba investigando sobre los españoles desaparecidos en Argentina durante la dictadura militar.


El 6 de septiembre de 1996, a los 36 años de edad, Javier y unas cuantas personas más asaltaban el furgón de un supermercado bonaerense. La policía disparó contra ellos, dándole a Javier en el brazo. Lo último que sabrán de él sus compañeros es que le verán entrar en el coche policial con un disparo en el brazo y que comunicarán su muerte horas después. Este asunto se declaró secreto del sumario y nadie ha tenido acceso a lo que realmente ocurrió aquel día.

Extrañamente, a la familia no se le dejó ver más que el rostro del cadáver y, horas más tarde de su muerte, la policía apareció en su casa para llevarse todos los documentos, correspondencia, disquetes, etc que éste poseía.
Hay varias versiones sobre su muerte. Algunos dicen que gente de su confianza le convenció para hacer un atraco para recaudar dinero para los pobres siendo una trampa. Otros, que la policía lo torturó, se les fue de las manos y lo dejaron luego en el hospital. 

Sus amigos se ocuparon de difundir los hechos, motivo por el cual Izquierda Unida y diversas organizaciones políticas y sociales españolas se movieron para pedir explicaciones al Gobierno argentino y condenar la muerte de Javier, pero su muerte nunca se esclareció.


Muchos lo extrañan aun hoy día, diecinueve años después de su asesinato y yo misma he podido comprobar como Javier aún vive en la memoria de los que lo conocieron y admiraron. Alguna lágrima se les escapa todavía cuando le nombran.



viernes, 21 de agosto de 2015

H. P. Lovecraft: de niño prodigio a genio post mortem

El 20 de agosto de 1890 nacía Howard Phillips Lovecraft en la ciudad de Providence (Estados Unidos). Creía que nadie es capaz de comprender ni de amar a nadie y se sentía un extranjero en su patria. Decía que “el pensamiento humano es quizá el espectáculo más divertido y más desalentador del globo terráqueo”. 

Ya de pequeño, se ausentaba para recorrer en solitario parajes extraños y lejanos dando rienda suelta a su imaginación, esa que le convertiría en un gran innovador del cuento de terror, apartándose de los cánones clásicos para introducir en ellos la ciencia ficción, los seres "no humanos", la culpa heredada, el racismo, y la idea de una humanidad en constante peligro y amenaza. Stephen King lo consideró "el príncipe oscuro y barroco de la historia del horror del siglo XX". 
De su genialidad no quedaba duda ya con dos años, cuando recitaba poesía, leía a los tres y escribía a los siete. A los quince años escribió su primer relato: "La bestia en la cueva" y  a los dieciséis escribía una columna de astronomía para el Providence TribuneParadojicamente, se declaró ateo a los cinco y murió pensando igual. Al colegio asistió poco o nunca y no se relacionaba con otros chicos de su edad. 
Como muchos de los genios, así pasó también con J.K. Toole y otros, su madre ejerció sobre él una enfermiza sobreprotección que le impidió relacionarse con el exterior recluyendo su vida al entorno más íntimo.
Los relatos de Lovecraft están profundamente influidos por sus recurrentes pesadillas, con lo que representan parte de su subconsciente, y por el trabajo de Edgar Allan Poe, por el que sentía una profunda admiración. También autores como Edward Punklett, Lord Dunsany y Arthur Machen fueron inspiradores de su trabajo.

Hoy en día podría considerarse un autor políticamente incorrecto, pues una temática recurrente en los relatos era la asociación de los villanos a una "raza impura de piel oscura" en contraposición a una "clase elevada de etnia blanca" y en su poesía habla de una raza negra como "sub-humanos". 

También la mujer se asocia siempre en sus relatos al mal, con una connotación sexual negativa, pero más bien podría asociarse al pensamiento ignorante y arcaico de la época, lo que no quita ni un ápice de la genialidad literaria de sus cuentos.

Como bien expresó Stephen King, "sus mejores cuentos nos hacen sentir el peso del universo suspendido sobre nuestras cabezas, sugieren fuerzas sombrías capaces de destruirnos a todos solo con gruñir en sueños."

Como todos los genios, sus obras solo fueron valoradas una vez fallecido.

lunes, 6 de julio de 2015

Y el cuervo dijo ¡nunca más!

El poema del cuervo le concedió a Edgar Allan Poe la gloria eterna. Eso, y la incógnita de su muerte hicieron de él un personaje más que intrigante. 

Edgar Allan Poe nació en 1809 en Boston, EE UU, pero pronto perdió a sus padres siendo adoptado por John Allan, un hombre adinerado de Richmond con quien tuvo una relación más que traumática. Su coqueteo con el juego y la bebida ya le acarrearon problemas desde sus estudios en la Universidad de Virginia, de donde fue expulsado. Poco tiempo después se alistó en el ejercito y allí permaneció dos años hasta su expulsión por "negligencia en el cumplimiento del deber."
En 1832 se desplazó a Baltimore y contrajo matrimonio con Virginia Clemm, su prima de catorce años. Durante esa época entró como redactor y crítico literario en el periódico Southern Baltimore Messengerconsolidando su posición como crítico de primer orden en su país debido a su crítica mordaz. El matrimonio fue duro debido a la enfermedad de su mujer, que murió de tuberculosis en 1847. Desde entonces, su tendencia al alcoholismo y al consumo de drogas se agravó, hasta que dos años más tarde se lo encontraron en estado de delirio en las calles de Baltimore vestido con ropas que no eran suyas y, según la leyenda, invocando a un tal Reynolds.
Murió cuatro días más tarde en el hospital. La versión oficial dijo que era debido a una "congestión o inflamación cerebral" pero era algo que solía decirse en los fallecimientos vergonzantes como el alcoholismo o la drogadicción.

No es de extrañar que debido a la vida tormentosa que vivió Poe se convirtiera en el padre de la literatura de terror, de misterio y policíaca. Así como uno de los precursores de la literatura simbolista. Aunque también se dedicó a la poesía, que la consideraba la máxima expresión literaria, su mayor genialidad la podemos encontrar en sus cuentos.

Siempre han dicho de él que se volvió loco, incluso él en un momento determinado lo dijo de si mismo "me volví loco, con largos intervalos de horrible cordura"  pero yo he visto siempre en su escritura un hombre demasiado cuerdo intentando huir de su desesperación, un genio atormentado por las desgracias de su vida y que no pudo huir de la fatalidad de su destino. 
"Los hombres me han llamado loco; pero todavía no se ha resuelto la cuestión de si la locura es o no la forma más elevada de la inteligencia, si mucho de lo glorioso, si todo lo profundo, no surgen de una enfermedad del pensamiento, de estados de ánimo exaltados a expensas del intelecto general."

viernes, 1 de mayo de 2015

"Primavera triste y otros relatos" Vicente Blasco Ibañez

Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia el 29 de enero de 1867, escritor, periodista y político español dedicó su vida a denunciar las injusticias y a contribuir al progreso del pueblo. Republicano y antimonárquico hasta la médula, fue detenido y encarcelado en más de 30 ocasiones por sus actividades políticas. En 1909 se marcha a Buenos Aires, donde se dedicará en exclusiva a la literatura. Siempre que estaba fuera de España la nostalgia de su tierra le hacía abocarse a una incesante labor literaria. De España no nos separa sino el Atlántico —dice— y los mares no son nada ni son de nadie. Una vez allí realiza un viaje a la Patagonia, donde se dedica a comprar tierras con la intención de ponerlas en cultivo trayendo de Valencia labradores que las arrendaran durante diez años y después pudieran comprarlas con los beneficios que obtuvieran, pero como toda quimera fracasó y Blasco regresó a España casi completamente arruinado. Aún así, hoy en día, Corrientes y Nueva Valencia son el granero arrocero de la Argentina gracias a los procedimientos de regadío que estableció nuestro querido autor y a la labor de aquellos trabajadores valencianos.

Como muchos, Blasco marchó a París en busca del éxito. París era en aquella época

la capital cultural del mundo, y abrumado por la falta de dinero se dio a la escritura fácil y se dedicó a escribir Best Sellers. De ahí nacerá la novela Los cuatro jinetes del Apocalipsis, que en Estados Unidos obtuvo un enorme éxito con más de doscientos mil ejemplares vendidos en sólo un año.

Blasco Ibañez escribió desde crónicas a novelas, relatos cortos predominando las cuestiones sociales y políticas y acercándose al naturalismo de Balzac y Zola, con tintes costumbristas y regionalistas. Este libro de relatos es una pequeña muestra de ello. Historias de pescadores, agricultores, presos y horneros tienen un denominador común: la pobreza, la opresión del régimen y la triste historia de sus vidas. Blasco Ibañez describe a la perfección esas vidas, con sus costumbres de entonces, muchas de las cuales hoy nos parecen incluso ridículas. Su expreso realismo, el fracaso de los desfavorecidos a los que él reivindicaba no deja de sorprender y entristecer al lector.


Blasco Ibañez muere en su residencia Fontana Rosa en Menton, (Francia), el 28 de enero de 1928, un día antes de cumplir 61 años, cuando estaba empezando una nueva novela que iba a ser el relato de su vida y que llevaría por título La juventud del mundo. Por entonces ya había dejado al mundo un hermoso legado.

viernes, 15 de junio de 2012

Nueva biografía sobre Menéndez Pelayo: "un hombre contra su tiempo"


La editorial Almuzara ha publicado el libro 'Menéndez Pelayo, un hombre contra su tiempo', una biografía escrita por Manuel Serrano Vélez que sale a la luz para conmemorar el centenario de la muerte de la vida de uno de los intelectuales más erudito y controvertido de la historia de España.
Esta biografía cuenta que Marcelino Menéndez Pelayo fue, aparentemente, un "indudable triunfador": estudiante aventajado, acaparador de premios y pensionado generosamente por el Ayuntamiento, la Diputación de Santander y el Ministerio de Fomento para ampliar estudios en el extranjero, según ha informado la editorial en un comunicado.
Escritor precoz y de éxito, catedrático de la Universidad Central a los 21 años, miembro de la Real Academia Española a los 24, de la de la Historia a los 26 y, posteriormente, académico de Bellas Artes y de Ciencias Morales y Políticas, se convirtió en una figura disputada en los salones aristocráticos madrileños, y llegó a ser diputado, senador, miembro del Consejo de Instrucción Pública, decano de la Facultad de Filosofía y Letras, director de la Biblioteca Nacional y de la Academia de la Historia.
Su nombre era, para una gran parte de la prensa y de la opinión pública, el sinónimo del sabio por excelencia y su consideración popular estaba incluso por encima de premios Nobel como Cajal y Echegaray.
A pesar de su prestigio, la personalidad de este intelectual sigue siendo hoy un "enigma", una figura "oscurecida" por su fama y enmascarada por un "absurdo anecdotario" que gira en torno a su "fabulosa memoria y su insólita precocidad".
Menéndez Pelayo ha sido definido como el "máximo genio" de la historia de la cultura española, pero también como un "simple erudito de escaso talento, un incansable acarreador de noticias procedentes de obras no siempre leídas con atención".

lunes, 16 de abril de 2012

Una biografía de Terenci Moix escrita por Juan Bonilla

Nueve años después de la muerte de Terenci Moix, el escritor Juan Bonilla reivindica en una biografía la valía literaria del popular novelista catalán, cuya obra quedó eclipsada por su fama pese a que sus primeros libros supusieron "la entrada de cierta modernidad en la España tan aburrida de los sesenta".  "El tiempo es un sueño pop. Vida y obra de Terenci Moix", galardonado con el Premio Gaziel de Biografías y Memorias 2011.

En "El tiempo es un sueño pop", el autor recorre el universo del escritor barcelonés y se detiene de forma especial en su difícil adolescencia y juventud, marcadas por su homosexualidad. Su padre le decía: "prefiero un hijo ladrón a un hijo maricón".

"En la adolescencia debió de pasarlo realmente mal y padeció una gran soledad, pero fue valiente y decidió salir de España. Se fue a París con las únicas armas de su arrojo y valentía".
La biografía también refleja la participación de Terenci Moix en la "Gauche Divine" de Barcelona, su apuesta por escribir en catalán, además de su estancia en Italia, donde conoció a Passolini, Elsa Morante y Rafael Alberti; la relación sentimental con el actor Enric Majó, y su pasión por Egipto, donde se esparcieron parte de sus cenizas tras su muerte, en abril de 2003.

De hecho, hay muchas cosas de las memorias de Moix que el escritor gaditano pone en duda, entre ellas el que se prostituyera cuando estuvo en París. "Eso es muy poco creíble tal como lo cuenta", como tampoco hay que creerse del todo esa gran amistad con el director Pier Paolo Pasolini de la que presumía.
 A Bonilla le parece "raro que Pasolini no mencionara al escritor catalán en su correspondencia", y por eso deja "planear la sombra de la duda sobre esa relación: está demostrado que se conocieron, pero no que fueran tan amigos íntimos como él hacía creer".

Este biógrafo no tiene dudas de que "Terenci Moix era un gran escritor, aunque no se le considere como tal y se haya olvidado quién fue realmente".
"Fue el perfecto emblema de lo pop". Era un especialista en cómic, no porque fuera un erudito sino porque de niño se los leyó todos, unos años en los que también había visto todas las películas.
"Había mamado la cultura popular y se dio cuenta de que la unión de esa cultura con la subcultura produce una nueva manera de contar las cosas que es, digamos, la esencia de lo popp.

La popularidad de Moix se disparó cuando ganó el Premio Planeta, en 1986, con "No digas que fue un sueño", que "le salvó la vida en un momento de depresión absoluta, pero también lo condenó como escritor porque, a partir de ahí, empezó a escribir novelas que no están entre las mejores suyas".

Parte de la culpa de lo que le sucedió a Moix la tuvo el propio escritor, "que quería ser como Truman Capote, que era muy respetado como escritor pero que organizaba fiestas a las que todo el mundo se moría por ir".

viernes, 24 de febrero de 2012

Una biografía recupera al poeta Roy Campbell, silenciado por sus ideas

Considerado por T.S.Eliot el mejor poeta en lengua inglesa en los años veinte, la controvertida figura del sudafricano Roy Campbell, con una vida de leyenda, ha estado siempre en la sombra por su vínculos políticos y religiosos. Una biografía escrita por Joseph Pearce arroja ahora luz sobre su vida y su obra.
"España salvó mi alma" es el título de la biografía que acaba de aparecer en castellano, editada por Libros Libres; un volumen en el que su autor, el profesor de Literatura inglesa Joseph Pearce, ha invertido años de investigación con el fin de que, explica él mismo a Efe, se levante ese manto de silencio que tan injustamente se dejó caer sobre este poeta iconoclasta.

Roy Campbell estuvo vinculado en su juventud al círculo de Bloomsbury de Virginia Woolf, un movimiento del que le alejaron y se alejó por sus convicciones religiosas, que ya plasmó en uno de sus primeros y célebres poemas, "The flaming terrapin" (El galápago llameante).

"En 1930 publicó una obra muy satírica, 'The Georgiad', en la que atacaba muy enfáticamente al grupo de Bloomsbury. Después de ese ataque a este grupo, que tenía mucho poder en las editoriales y los medios de comunicación, hubo una especie de consigna para silenciar su obra, y ahí empezó su mutismo", argumenta Pearce.

No obstante, después comenzó una trayectoria vital imparable. Se trasladó con su mujer, Mary Campbell, a España en 1935. Vivió en Altea (Alicante), donde ambos se convirtieron al catolicismo "al enamorarse de la liturgia en España".

Luego se fueron a Toledo, cuando estalló la guerra civil y se pusieron al lado de los nacionales -"al ver cómo algunos de los participantes en las milicias comunistas habían matado a varios sacerdotes amigos, explica el biógrafo- y fue precisamente en la capital manchega donde comienza uno de los episodios claves en la vida de Campell.

Y es que la orden de los carmelitas descalzos, de cuyo miembros los Campbell se hicieron muy amigos -incluso llegaron a esconder a muchos de los religiosos perseguidos-, le encargaron que custodiara todos los manuscritos de san Juan de la Cruz, escondidos en un baúl para que no pudieran ser dañados o perdidos en la contienda.

Tras varias peripecias, Campbell y su mujer volvieron, primero, a Madrid y luego al consulado británico de Valencia, ciudad desde la que salieron otra vez para el Reino Unido. El poeta regresó solo otra vez a Toledo como periodista, con un pase especial, y pudo confirmar que los manuscritos de san Juan de la Cruz y el baúl estaban tal y como los había dejado. De este periodo es su poemario "Los carmelitas de Toledo".
A partir de ese momento, Roy Campbell se hizo la promesa de traducir al inglés toda la obra de san Juan de la Cruz, "una de las mejores traducciones todavía no igualada por nadie", en opinión de Pearce.

El poeta, autor de más de veinticinco libros, murió en un accidente de tráfico en Portugal en 1957, cuando iba a la Semana Santa sevillana.

Campbell, en palabras de su biógrafo, es "uno de los escritores "conversos más fascinantes, al igual que Chesterton o Tolkien. Este último se inspiró precisamente en él para la construcción de uno de los personajes más importantes de "El señor de los anillos", Aragorn.

"Se creó muchos enemigos y su obra fue saboteada. Se enfrentó con coraje a todo lo que estaba considerado políticamente correcto, y luchó contra todos los totalitarismos, tanto contra el comunismo como contra el nazismo. Tuvo una personalidad mucho más grande que su corta vida, que reunía todo irónicamente hablando: era antitotalitario, vegetariano, abstemio y un gran poeta", concluye Joseph Pearce.

sábado, 4 de febrero de 2012

Fidel Castro presenta un nuevo libro de memorias en un acto público en La Habana

El expresidente cubano Fidel Castro ha presentado "Guerrillero del tiempo", un nuevo libro con sus memorias, en un acto público en La Habana en el que se refirió a la equivocación de creer que en el socialismo los problemas económicos estaban resueltos. 

Según informaron hoy los medios oficiales, el líder de la revolución cubana, de 85 años y retirado del poder desde 2006 por enfermedad, conversó durante unas seis horas con los invitados a la presentación, que tuvo lugar este viernes, de los dos tomos de "Guerrillero del tiempo" escrito por la escritora y periodista Katiuska Blanco.

Se trata del primer acto en público de Fidel Castro desde abril de 2011 cuando asistió a la clausura del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC, único) donde su hermano, el presidente Raúl, le relevó al frente de la organización.

Las nuevas memorias de Fidel Castro, que suman casi mil páginas, abren con los primeros recuerdos de su infancia y se cierran en diciembre de 1958, en vísperas al triunfo del movimiento guerrillero que derrocó al dictador Fulgencio Batista.