El sociólogo Amando de Miguel regresa a la novela con un intensa historia de amor, "Judíos en la ciudad de los ángeles", que le sirve para analizar los prejuicios que salpican a todas las sociedades y para cuya explicación recurre a uno de sus temas favoritos, los mitos y arquetipos de Jung.
Narra la historia de una fascinante pareja de judíos españoles actuales, ella 20 años mayor que él. Se conocen por un intercambio de correos a través de la internet y llegan a establecer una tierna y dramática historia de amor. En esta relación, la médico simboliza la intuición frente a la
racionalidad del profesor de Periodismo que, sin embargo, se aficionará a
descubrir "sincronicidades" -término acuñado por Jung para referirse a
coincidencias inexplicables desde la lógica- y colaborará con ella en
sus intentos de descifrar el lenguaje de los ángeles. Para esta historia de amor de Bárbara y David, el sociólogo y
escritor tuvo como modelo la novela de Miguel Delibes "Cinco horas con
Mario", una obra que califica de "maravillosa" porque "a partir del
pensamiento de la viuda, llegas a conocer al difunto marido mejor que
ella misma". Los protagonistas se enfrentan a los prejuicios ideológicos de un ambiente hostil en la Universidad madrileña.
Si De Miguel tuviera que clasificarla en un género, este sería
el del realismo simbólico. "Los mitos y los arquetipos son parte de la
realidad y nos ayudan a explicarla, pero en esta novela hay también
muchos elementos biográficos y místicos".
"Mi maestro es Unamuno y su novela intelectual. Escribía siempre en
primera persona para dar verosimilitud a lo que contaba. El narrador
omniscente resulta inverosímil porque no explica por qué sabe tantas
cosas", dice De Miguel.
"El prejuicio más estudiado ha sido el antijudaico, término acuñado
por Zola y otros intelectuales durante el caso Dreyfus y que se ha
considerado un prejuicio típico de la derecha, hasta hoy, que ha pasado a
ser de izquierdas", comenta el autor.
De Miguel se refiere a este cambio como "movimiento pendular" que,
según él, se explica por la creación del estado de Israel y el respaldo
estadounidense al mismo.
Para el sociólogo, detrás de todo prejuicio hay algo de envidia. A la
misma conclusión llega el protagonista tras las reacciones negativas a
su relación sentimental con una mujer que podría ser su madre.
"Se tiene envidia de alguien por dos razones. La más elemental es que
uno desea inútilmente ser como ese alguien, lo que produce una gran
frustración. La segunda es más sutil; consiste en que molesta que ese
alguien aspire a ser como uno", escribe David en su diario.
Como catedrático de Sociología en la Universidad Complutense de
Madrid, el autor aprovecha la condición de profesor universitario de
David para criticar el mundo académico, azotado por la "falta de
curiosidad, la rutina y la envidia".
Pero el estudiantado tampoco se salva. Para De Miguel, los
universitarios como toda la sociedad, han perdido el "espíritu de
trabajo, de esfuerzo". "La motivación de los universitarios para
matricularse en una carrera es, exclusivamente, conseguir un puesto y,
ahora, con la crisis, el desánimo es total", explica.
"Si concibiéramos nuestro trabajo como una obra artística nunca nos
desanimaríamos", dice De Miguel y considera que él, en su faceta de
sociólogo y de escritor, es un buen ejemplo.
"Soy como un pianista profesional al que no le cuesta tocar el piano
todos los días porque es parte de su personalidad y su vida", concluye.
