miércoles, 26 de septiembre de 2018

"Las chicas" de Emma Cline

Evie Boyd es una adolescente de 14 años, hija de una pareja separada que vive con su madre. Como toda adolescente detesta su casa y se encuentra a disgusto con el mundo. Vive intentando encontrarse a sí misma cuando de repente un día ve a un grupo de chicas jóvenes de aspecto hippy que parecen rezumar libertad y felicidad y se deja seducir por ellas. La novela cuenta cómo cambiará su vida a partir de ese momento, donde será absorbida por la secta donde ellas forman parte y donde hay una especie de gurú, Russell, que las tiene medio abducidas en una especie de comuna.

El libro está inspirado en el caso de la matanza perpetrada por Charles Manson y su tribu de chicas y es un libro bien narrado y con profundidad.

Me ha gustado mucho, aunque he echado de menos más profundidad en los demás personajes de la historia.


Julio Verne, de los libros a la realidad.

El 8 de febrero de 1828 nacía Julio Verne, padre de la ciencia ficción y uno de los autores más traducidos del mundo.
Admiraba a Dickens y George Wells, y en sus relatos predijo algunos inventos generados por los avances tecnológicos del siglo XX, como la televisión, los helicópteros, los submarinos, las armas de destrucción masiva o las naves espaciales. No en vano afirmaba:"Todo lo que una persona puede imaginar, otras podrán hacerlo realidad".
Nacido en el seno de una familia burguesa, estudió derecho pero lo terminó abandonando para dedicarse de lleno a la literatura. Como os podéis imaginar, fue un joven rebelde y aventurero, y sentía una máxima atracción hacia los viajes. Con solo once años intentó fugarse en un navío hacia la India, pero su padre le detuvo propinándole una paliza y encerrándole como castigo. Sería entonces cuando Julio Verne tendría que conformarse con viajar por el mundo con su imaginación. Escribió poesía, obras de teatro y óperas, así como las grandes obras que ya conocemos, con muy poco éxito al principio.
Su primer éxito llegó con su obra "Cinco semanas en globo (1863)", volviendo a triunfar, en 1864, con "Viaje al centro de la Tierra", y un año después con "De la Tierra a la Luna. "
Para escribir sus obras, se pasaba horas en la biblioteca de París documentándose sobre geología, física, química, astrología y cartología.
Verne recogió el espíritu viajero de la época, marcado por el optimismo ante los retos, y lo plasmó en sus novelas, inspirando a muchos que luego seguirían sus pasos.